Ciudadanía Activa
Hablar desde nuestra posición
como educadores de Estudios Sociales y Educación Cívica del concepto de ciudadanía hoy en día ante la
profunda crisis que vivimos como país, donde
estamos perdiendo derechos que se han
logrado después de muchos años de lucha, de trabajo, de hombres y
mujeres que son héroes silenciosos de nuestra Costa Rica, sino también en una
sociedad donde podemos decir que existen diferentes tipos de ciudadanos o
ciudadanías diferentes, donde una persona homosexual se le restringen ciertos
derechos que tiene la mayoría , es meramente complicado, ya que el concepto
ambiguo de ciudadano queda corto en una sociedad cambiante.
La inquietud que me hago es, si no educamos para que los
ciudadanos ejerzan sus derechos, nuestro trabajo como educadores habrá
fracasado, pero, estamos educando para eso? Somos realmente críticos como
educadores de Educación Cívica? Tratamos siempre de estar activos como
ciudadanos críticos? Estas y otras dudas me surgen en este momento, pues todos vivimos situaciones en las que
presenciamos injusticias pero si no reaccionamos y actuamos ante ellas nos
convertimos en individuos de una sociedad apática, que poco a poco, se ha ido degenerando
y perdiendo lo que nuestros mayores nos heredaron, ya que la impunidad de los injustos es la peor
recompensa que podemos darles a las futuras generaciones y el mayor daño para
la sociedad. Hoy en día nuestros estudiantes están perdiendo su capacidad de
criticidad y si no somos nosotros desde las aulas quienes los instamos a ser
críticos no estaremos logrando nuestra labor.
Educar para tener mejores
ciudadanos se supone que es lo que
realizamos desde el modelo pedagógico, no solamente escolar, en el cual se
procura que la persona construya su modelo de vida feliz, sino al mismo tiempo
contribuya a la construcción de un modo de vida en comunidad justo y
democrático y es acá donde la construcción de una ciudadanía activa es
primordial. Esta doble dimensión individual y comunitaria, debe conjugarse en
el mismo tiempo y espacio, si lo que pretendemos es construir una ciudadanía
activa y sobre todo si está se pretende en sociedades tan diversas como las
nuestras.
Las transformaciones sociales
y tecnológicas, los movimientos migratorios y el carácter interconectado que
acompañan el proceso escolar que estamos viviendo, presentan a las sociedades
más “desarrolladas” y concretamente a los sectores más favorecidos de éstas,
retos que no son fáciles de integrar de forma natural a un país menos
desarrollado como el nuestro. Los sectores menos favorecidos deben priorizar políticas educativas con acciones orientadas a
la formación de una ciudadanía activa, que sea capaz de responder ante estos
retos, en una sociedad de la diferencia y no de la desigualdad. Esto exige
formar no sólo ciudadanos que defiendan y luchen por derechos, sino, que también reconozcan la diferencia entre ser parte
activa de la sociedad o solo pertenecer a una sociedad y que esta ciudadanía activa que estamos
formando en nuestras aulas esté dispuesta a luchar para que las desigualdades e
injusticias no sean problemas de formación (educación) sino problemas de falta
de recursos.
El modelo de ciudadanía activa no se puede
improvisar, ya que es un modelo que
requiere acciones pedagógicas orientadas a la persona, a la inteligencia, a la
razón, al sentimiento y a la voluntad del ser costarricense con sus virtudes y
sus defectos.
Las acciones pedagógicas deben
contribuir al hecho de que en nuestro proceso de construcción personal, que no
es solamente individual sino que se da en la interacción con los otros,
aprendamos a apreciar valores, denunciar su falta y configurar nuestra matriz
personal de valores y es acá donde como educadores debemos fomentar la criticidad
y la participación de los estudiantes en su formación pedagógica y no solo
nosotros como educadores sino desde el seno del hogar, pues un aspecto tan
importante como los valores hace de la formación de un ciudadano una mejor
persona.
Pero estas condiciones no se
consiguen a través de declaraciones verbales, sistemas de enseñanza basados
casi exclusivamente en la actividad del profesor o disposiciones legales que
regulan los diferentes países. Es necesario considerar que si educar en valores
es crear condiciones para conseguir todo lo que hemos dicho hasta ahora, la
función reguladora y de modelaje que ejerce el profesorado es clave. La
formación de una ciudadanía activa precisa un profesorado beligerante en la
defensa de respetuoso con las distintas creencias de cada uno, formas de
entender el mundo y formas de construirnos como personas, que respetando los
principios de justicia enunciados conforman los diferentes modelos de vida
buena de cada uno de nosotros.
Es importante educar para entender que en toda
comunidad, pero principalmente en sociedades diversas, el bien común no siempre
significa satisfacción de bienes particulares, sino que a menudo el bien común
significa renunciar a intereses particulares. Por ello es importante recuperar
el valor pedagógico del esfuerzo. Este es un valor fundamental en una sociedad
como la nuestra. No me estoy refiriendo
al esfuerzo como sinónimo de disciplina, sino, me refiriero a que realmente el estudiante sea capaz de
ejercer un cierto autocontrol sobre sí mismo, que sea capaz de pensar por sí
mismo a pesar de que la presión colectiva; que sea capaz de no hacer siempre
aquello que es más probable y no sea crítico y conformista. Es esta ciudadanía
crítica, singular pero también orientada al bien común lo que debemos “formar” como
ciudadanía activa
Por ello es importante un modelo pedagógico que no se limite a
incidir sobre las acciones educativas en sentido estricto, sino que también
afecte a los medios de educación no formal, informal y de conformación social y
cultural de carácter familiar y comunitario que le den un énfasis mayor a la dignidad
humana, a la participación colectiva, a los derechos de todos sin distinción
alguna y con la convicción de formar mejor ciudadanos que logren una mejor Costa Rica.
Iván Barquero Solano
Buen ensayo
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