El término ciudadanía ha estado ligado a una cuestión
meramente de edad, en nuestro país se es
“ciudadano” hasta alcanzar la mayoría de edad. Pero tomando como base lo
anterior surge necesariamente la pregunta ¿y los menores de edad entonces no
son ciudadanos?
Los menores de edad al igual que los mayores de 18 años
poseen derechos y deberes, mismos que son contemplados en el ordenamiento
jurídico nacional e internacional; la única diferencia es la posibilidad que
tienen estos últimos de ejercer sus derechos políticos referidos al derecho al
sufragio y la escogencia de los depositarios del poder.
Partiendo de lo anterior podemos aseverar que tanto mayores
y menores de edad son ciudadanos costarricenses, cada uno de los grupos etarios
citados participan en la toma de decisiones, poseen un conjunto de derechos y
por sobre todo pertenecen a una comunidad.
La pertenencia a una Comunidad supone por consiguiente la
existencia de elementos comunes que los distingan y diferencien del resto de
comunidades. Sin embargo podemos distinguir que a lo interno de dichas
comunidades existen también diferencias.
La pertenencia a una Comunidad está relacionada a la
construcción de Identidad. En el caso costarricense no se puede hablar de una
Identidad única, puesto que en el proceso de construcción de la identidad
costarricense no puede obviarse el hecho de la participación de diferentes
culturas y actores en dicho proceso.
Es innegable el aporte que se recibió de los chinos, los
jamaiquinos, los italianos. Concebir una cultura “costarricense” sin tomar en
cuenta todos los aportes de los grupos anteriormente citados sería borrar una
parte de la historia muy significativa.
A lo interno del país también podemos ver la existencia de
diferentes identidades. El ejemplo más evidente lo constituye la zona del
Caribe, el territorio limonense. En esta zona se puede ver el aporte de los
grupos afro caribeños, es innegable la riqueza cultural de la zona, la comida,
la gente, los paisajes.
De acuerdo a lo anterior puede afirmarse que en la unidad
existen diferencias pero que también en las diferencias existe unidad.
Retomando el tema de la ciudadanía
activa y de cómo puede construirse ésta en las aulas. Primero que nada los
docentes deben tener muy claro el tipo de ciudadano que se desea formar.
Partiendo de esa premisa es posible desplegar las acciones
necesarias tendientes a esa construcción de ciudadano. No es posible formar
ciudadanos perfectos pero desde las aulas es posible incentivar la curiosidad,
la criticidad, la innovación.
Claro está que a lo interno de las
aulas existen diferencias entre cada estudiante, existen diversos estilos de
aprendizajes, lo cual no es posible ignorar y pretender que todos los alumnos
aprendan por igual. Cada uno de ellos posee características que los hacen
únicos.
El docente debe atender esta
diversidad, misma que debe respetarse. A lo interno de las aulas debe
fomentarse la igualdad, la tolerancia, el respeto, la equidad, la solidaridad.
Uno de los temas que está muy
presente en las aulas es la intimidación escolar o el llamado bullying. Este es el matonismo, la
violencia física, verbal y psicológica. Lo peor del caso es que esto lo sufren
muchos estudiantes y por el mismo temor no lo informan y sufren en silencio las
intimidaciones.
Aquellos quienes sufren el bullying son vulnerables a estas
acciones, las cuales pueden incluir golpizas, apodos, insultos, mensajes
ofensivos, incluso a través de las redes sociales se puede desarrollar la
intimidación.
En la mayoría de los casos las
víctimas del acoso escolar no lo cuentan a nadie debido a que es tanto el temor
que no quieren decir nada por las mismas represalias que esto puede traer.
En este tema es donde los docentes y
las diversas autoridades deben actuar. La idea de que todos somos diferentes
debe fomentarse en los centros educativos. Es en la misma dinámica de los
centros educativos desde donde debe atacarse el problema, involucrar a los
estudiantes, reforzar la idea de la tolerancia, el respeto a la diversidad, el
aprecio por las diferencias.
En un mundo donde cada vez priva la
idea de ser uno solo, donde se habla de la “Aldea Global” es donde debe
fortalecerse la idea de que cada persona es única e irrepetible, es aquí donde
debe reforzarse el hecho de que aquello que nos hace diferentes es también lo
que nos hace especiales.
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