miércoles, 7 de septiembre de 2016

Ensayo: Claudia Artavia

El término ciudadanía ha estado ligado a una cuestión meramente de edad, en nuestro país se es  “ciudadano” hasta alcanzar la mayoría de edad. Pero tomando como base lo anterior surge necesariamente la pregunta ¿y los menores de edad entonces no son ciudadanos?
Los menores de edad al igual que los mayores de 18 años poseen derechos y deberes, mismos que son contemplados en el ordenamiento jurídico nacional e internacional; la única diferencia es la posibilidad que tienen estos últimos de ejercer sus derechos políticos referidos al derecho al sufragio y la escogencia de los depositarios del poder.
Partiendo de lo anterior podemos aseverar que tanto mayores y menores de edad son ciudadanos costarricenses, cada uno de los grupos etarios citados participan en la toma de decisiones, poseen un conjunto de derechos y por sobre todo pertenecen a una comunidad.
La pertenencia a una Comunidad supone por consiguiente la existencia de elementos comunes que los distingan y diferencien del resto de comunidades. Sin embargo podemos distinguir que a lo interno de dichas comunidades existen también diferencias.
La pertenencia a una Comunidad está relacionada a la construcción de Identidad. En el caso costarricense no se puede hablar de una Identidad única, puesto que en el proceso de construcción de la identidad costarricense no puede obviarse el hecho de la participación de diferentes culturas y actores en dicho proceso.
Es innegable el aporte que se recibió de los chinos, los jamaiquinos, los italianos. Concebir una cultura “costarricense” sin tomar en cuenta todos los aportes de los grupos anteriormente citados sería borrar una parte de la historia muy significativa.
A lo interno del país también podemos ver la existencia de diferentes identidades. El ejemplo más evidente lo constituye la zona del Caribe, el territorio limonense. En esta zona se puede ver el aporte de los grupos afro caribeños, es innegable la riqueza cultural de la zona, la comida, la gente, los paisajes.
De acuerdo a lo anterior puede afirmarse que en la unidad existen diferencias pero que también en las diferencias existe unidad.
            Retomando el tema de la ciudadanía activa y de cómo puede construirse ésta en las aulas. Primero que nada los docentes deben tener muy claro el tipo de ciudadano que se desea formar.
Partiendo de esa premisa es posible desplegar las acciones necesarias tendientes a esa construcción de ciudadano. No es posible formar ciudadanos perfectos pero desde las aulas es posible incentivar la curiosidad, la criticidad, la innovación.
            Claro está que a lo interno de las aulas existen diferencias entre cada estudiante, existen diversos estilos de aprendizajes, lo cual no es posible ignorar y pretender que todos los alumnos aprendan por igual. Cada uno de ellos posee características que los hacen únicos.
            El docente debe atender esta diversidad, misma que debe respetarse. A lo interno de las aulas debe fomentarse la igualdad, la tolerancia, el respeto, la equidad, la solidaridad.
            Uno de los temas que está muy presente en las aulas es la intimidación escolar o el llamado bullying. Este es el matonismo, la violencia física, verbal y psicológica. Lo peor del caso es que esto lo sufren muchos estudiantes y por el mismo temor no lo informan y sufren en silencio las intimidaciones.
            Aquellos quienes sufren el bullying son vulnerables a estas acciones, las cuales pueden incluir golpizas, apodos, insultos, mensajes ofensivos, incluso a través de las redes sociales se puede desarrollar la intimidación.
            En la mayoría de los casos las víctimas del acoso escolar no lo cuentan a nadie debido a que es tanto el temor que no quieren decir nada por las mismas represalias que esto puede traer.
            En este tema es donde los docentes y las diversas autoridades deben actuar. La idea de que todos somos diferentes debe fomentarse en los centros educativos. Es en la misma dinámica de los centros educativos desde donde debe atacarse el problema, involucrar a los estudiantes, reforzar la idea de la tolerancia, el respeto a la diversidad, el aprecio por las diferencias.

            En un mundo donde cada vez priva la idea de ser uno solo, donde se habla de la “Aldea Global” es donde debe fortalecerse la idea de que cada persona es única e irrepetible, es aquí donde debe reforzarse el hecho de que aquello que nos hace diferentes es también lo que nos hace especiales. 

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