miércoles, 7 de septiembre de 2016

Ensayo: Paula Ramírez Hernández

Elaborado por Paula Ramírez Hernández

¿Qué es la ciudadanía y cuáles son sus ejes?
¿Qué es ser ciudadano? En muchas ocasiones cuando nuestros alumnos nos preguntan sobre este concepto o simplemente explicamos el concepto como parte del programa, nos enfocamos en esa definición jurídica y ya está. Explicamos textualmente lo que nos dicta la Carta Magna en su artículo 90.-La ciudadanía es el conjunto de derechos y deberes políticos que corresponden a los costarricenses mayores de dieciocho año. Pero, en realidad ¿qué es ser un buen ciudadano?
Aquí es donde nuestra labor empieza, pues nos corresponde formar a los verdaderos ciudadanos; aquellos que estén comprometidos con la Patria.
Un buen ciudadano no solo es aquel que sufraga cada cuatro años. El buen ciudadano respeta a sus semejantes, al medio ambiente y todo lo que lo rodea; aplica sus valores en el día a día, cumple con sus deberes y hace valer sus derechos siempre y cuando no limite el de los demás.
Al buen ciudadano se le forma desde el hogar, no en la escuela.
Como docentes debemos de retomar y reforzar lo aprendido en el círculo familiar. Impulsar la puesta en práctica de ese ideal de buen ciudadano en la institución educativa para que, posteriormente esta persona sea portavoz del mensaje que se desea dar.
En algunos casos, se debe trabajar con la comunidad pues por razones culturales los habitantes de la zona se alejan del prototipo de buen ciudadano; se alejan tanto que del ideal que influyen en el abstencionismo pues no ejercen su deber político de asistir a las urnas. En este momento es donde se debe realizar una labora exhaustiva que involucre a todas las personas que viven en dicho entorno.
En conclusión, los docentes, independientemente de la especialidad, somos los que reforzamos las prácticas ciudadanas principalmente dando el ejemplo.


Formadores de Ciudadanía Andres Segura A.

Formadores de Ciudadanía
Andres Segura A.

Debemos partir del concepto de ciudadanía, entendiéndose como el conjunto de derechos y deberes que tienen los habitantes de un país.

Dentro de nuestra labor docente debemos preguntarnos pretendemos o estamos formando verdaderos ciudadanos en nuestras aulas. Debemos cuestionarnos si estos jóvenes están comprometidos o tienen ese sentido de pertenecía con sus múltiples espacios de interacción, por ejemplo hogar, colegio, comunidad, ciudad, país, región, pares entre otros.

Así mismo formamos ciudadanos de papel o bien críticos y participes, ya que cada día podemos notar la apatía que existe en el estudiantado de participar en espacios políticos, sociales y culturales en distintos ámbitos de las instituciones educativas y comunitarias. En nuestros tiempos donde es más fácil criticar lo que sucede, que buscar soluciones a los problemas del día a día.

Es parte de nuestra responsabilidad como docentes reaccionar a la realidad que vive el estudiante para incentivar dentro de los espacios democráticos una convivencia pacífica, una verdadera participación, entendiendo la pluralidad y la puesta en práctica de los valores transmitidos en nuestros hogares y centros educativos

En el mundo actual, las tecnologías de la información y de la comunicación se han convertido en instrumentos que apoyan la construcción de una democracia participativa e inclusiva, al permitir a los ciudadanos reflexionar en base a información pública de organizaciones políticas y candidatos, mediante espacios para generar participación, diálogos y reflexión social, donde nuestra labor se vuelve muy importante siendo mediadores entre la información, análisis y critica.

Algo contradictorio es que entre más información poseen los ciudadanos estos pierden el interés en la participación de espacios políticos, democráticos y culturales, como lo podemos observar en las elecciones nacionales y estudiantiles.

O así mismo a través de los distintos medios de comunicación, principalmente digitales es normal leer comentarios poco coherentes o sin sentido a raíz de noticias de políticas o de interés nacional.
Muchos de estos espacios se convierten en campantes guerras de cometarios, donde se observa la agresividad por parte de los ciudadanos dejando de lado la convivencia, tolerancia y respeto que conlleva la democracia de un país, ya que la libertad que se observa va más allá de un comentario.

Dentro de nuestra labor, debemos trabajar en una ciudadanía más tolerante, donde se pueda bajar los índices de agresiones “Bullying”, que al final lo podemos observar a nivel nacional en asaltos, violencia doméstica y pareciera que es más normal de lo común. Parte de este trabajo debe hacerse en común con el MEP y los padres de familia, los cuales como parte de la institución y de la ciudadanía dejan de lado la participación activa que tiene en el proceso.

Dentro de estos temas antes mencionados se deben crear espacios donde se promueva ambientes de aprendizajes interesantes para los estudiantes, donde analicen y promuevan una sociedad más activa, donde sean capaces de resolver problemas o promover ideas para la resolución de conflictos individuales y grupales.

La participación de los estudiantes inicia en muchas ocasiones de sus dudas, interrogantes o indignación de las problemáticas que viven en sus hogares, institución educativa, grupo de pares o bien a nivel nacional, es ese momento en el cual debemos mediar para no solo criticar los problemas sino también buscar soluciones a estos temas.

Tenemos que entender que somos una sociedad pluricultural y que debemos tratar de integrarnos a partir de valores como el respeto, tolerancia y la cooperación entre unos y otros y no solo cuando necesitamos, con el fin de crear una sociedad más igualitaria y equitativa, entendiendo que esta no es formar seres idénticos sino una ciudadanía que comparta los mismo derechos y deberes, sin distinción alguna.




¿Qué es la ciudadanía y cuáles son sus ejes?
Profesor de Estudios Sociales y Cívica
Frank Delgado Barahona
Colegio Seráfico San Francisco

En el presente documento se pretende abordar un poco de  los aportes que proporcionan a partir de la lectura del documento ¿Qué es la ciudadanía y cuáles son sus ejes?
Al analizar la historia del ser humano este siempre se ha visto en la necesidad de identificarse con ciertos elementos que le den pertenencia a algo, en este caso podríamos citar un territorio y un régimen e ideología política, las definiciones de este término son variadas pero en general señalan que es el conjunto de deberes y derechos que tienen las personas en el campo político, sin embargo de acuerdo a lo examinado se pueden consideras también aspectos relacionados a lo social, cultural e inclusive familiar, ético y moral.
Es crucial la participación dentro de la ciudadanía, es su esencia, por ejemplo, en la antigua Grecia, Atenas,  hablar de ciudadanos era referirse a aquella porción de la población que participaba en la toma de decisiones políticas del territorio, hoy por hoy se trata de aumentar ese entorno de participación a diferentes actividades o formas en que las personas intervienen u opinan en diferentes temas o espacios. En el caso de Costa Rica se dan espacios y mecanismos para fortalecer e impulsar la participación de los ciudadanos, sin embargo las personas no hacen mucho uso de ellos esto causado en gran medida por la falta de interés, compromiso y de un cultura o conocimiento que haga de las personas más concientes acerca de la importancia del ejercicio de este deber y derecho



Ensayo: Claudia Artavia

El término ciudadanía ha estado ligado a una cuestión meramente de edad, en nuestro país se es  “ciudadano” hasta alcanzar la mayoría de edad. Pero tomando como base lo anterior surge necesariamente la pregunta ¿y los menores de edad entonces no son ciudadanos?
Los menores de edad al igual que los mayores de 18 años poseen derechos y deberes, mismos que son contemplados en el ordenamiento jurídico nacional e internacional; la única diferencia es la posibilidad que tienen estos últimos de ejercer sus derechos políticos referidos al derecho al sufragio y la escogencia de los depositarios del poder.
Partiendo de lo anterior podemos aseverar que tanto mayores y menores de edad son ciudadanos costarricenses, cada uno de los grupos etarios citados participan en la toma de decisiones, poseen un conjunto de derechos y por sobre todo pertenecen a una comunidad.
La pertenencia a una Comunidad supone por consiguiente la existencia de elementos comunes que los distingan y diferencien del resto de comunidades. Sin embargo podemos distinguir que a lo interno de dichas comunidades existen también diferencias.
La pertenencia a una Comunidad está relacionada a la construcción de Identidad. En el caso costarricense no se puede hablar de una Identidad única, puesto que en el proceso de construcción de la identidad costarricense no puede obviarse el hecho de la participación de diferentes culturas y actores en dicho proceso.
Es innegable el aporte que se recibió de los chinos, los jamaiquinos, los italianos. Concebir una cultura “costarricense” sin tomar en cuenta todos los aportes de los grupos anteriormente citados sería borrar una parte de la historia muy significativa.
A lo interno del país también podemos ver la existencia de diferentes identidades. El ejemplo más evidente lo constituye la zona del Caribe, el territorio limonense. En esta zona se puede ver el aporte de los grupos afro caribeños, es innegable la riqueza cultural de la zona, la comida, la gente, los paisajes.
De acuerdo a lo anterior puede afirmarse que en la unidad existen diferencias pero que también en las diferencias existe unidad.
            Retomando el tema de la ciudadanía activa y de cómo puede construirse ésta en las aulas. Primero que nada los docentes deben tener muy claro el tipo de ciudadano que se desea formar.
Partiendo de esa premisa es posible desplegar las acciones necesarias tendientes a esa construcción de ciudadano. No es posible formar ciudadanos perfectos pero desde las aulas es posible incentivar la curiosidad, la criticidad, la innovación.
            Claro está que a lo interno de las aulas existen diferencias entre cada estudiante, existen diversos estilos de aprendizajes, lo cual no es posible ignorar y pretender que todos los alumnos aprendan por igual. Cada uno de ellos posee características que los hacen únicos.
            El docente debe atender esta diversidad, misma que debe respetarse. A lo interno de las aulas debe fomentarse la igualdad, la tolerancia, el respeto, la equidad, la solidaridad.
            Uno de los temas que está muy presente en las aulas es la intimidación escolar o el llamado bullying. Este es el matonismo, la violencia física, verbal y psicológica. Lo peor del caso es que esto lo sufren muchos estudiantes y por el mismo temor no lo informan y sufren en silencio las intimidaciones.
            Aquellos quienes sufren el bullying son vulnerables a estas acciones, las cuales pueden incluir golpizas, apodos, insultos, mensajes ofensivos, incluso a través de las redes sociales se puede desarrollar la intimidación.
            En la mayoría de los casos las víctimas del acoso escolar no lo cuentan a nadie debido a que es tanto el temor que no quieren decir nada por las mismas represalias que esto puede traer.
            En este tema es donde los docentes y las diversas autoridades deben actuar. La idea de que todos somos diferentes debe fomentarse en los centros educativos. Es en la misma dinámica de los centros educativos desde donde debe atacarse el problema, involucrar a los estudiantes, reforzar la idea de la tolerancia, el respeto a la diversidad, el aprecio por las diferencias.

            En un mundo donde cada vez priva la idea de ser uno solo, donde se habla de la “Aldea Global” es donde debe fortalecerse la idea de que cada persona es única e irrepetible, es aquí donde debe reforzarse el hecho de que aquello que nos hace diferentes es también lo que nos hace especiales. 

De Kathia Guillén Arias Liceo Vicente Lachner Sandoval

De Kathia Guillén Arias                                                Liceo Vicente Lachner Sandoval
Módulo de Cívica de noveno año

¿Cómo construir una ciudadanía activa?

Ser ciudadano debe ir más allá de tener 18 años y adquirir los derechos políticos.  Es cierto que en una democracia representativa es necesario contar con el sufragio, pero nuestra participación ciudadana debe ser algo más que esto, debemos manifestarnos en nuestra comunidad sobre lo que está bien o mal, debemos expresarnos enfáticamente sobre los problemas presentes en nuestro quehacer diario.  Pertenecemos a una Nación, debemos comprometernos con ella, tenemos que ser críticos ante los problemas sociales y económicos de nuestro país.

Un país o nación indica rasgos comunes que nos dan el sentido de pertenencia, el hecho de habitar un territorio con características culturales, rasgos étnicos, comidas tradiciones nos permiten identificarnos con un pasado común, con una forma de vida.  Hay tres atributos asignados a la ciudadanía: pertenencia, participación y derechos.  Dentro de este último aspecto mencionamos nuestro marco jurídico nacional; Constitución Política, división de poderes, fundamental en el sistema político costarricense.  En la medida en que logremos configurar el concepto analizado y lo practiquemos en todas las esferas morales y éticas, lograremos como costarricenses adquirir un compromiso con el concepto de “patria”. 

En este concepto de “patria” debemos entender que el ser humano es un ente social, y cómo tal tenemos que vivir una convivencia pacífica, esto no significa que no hayan conflictos.  El conflicto no es el problema, sino cómo los ciudadanos buscamos resolver nuestras diferencias en forma pacífica.  Estas diferencias son fundamentales para debatir ideas y argumentos.  En la medida en que aprendamos a resolver nuestros problemas, en esa medida buscaremos soluciones más efectivas y duraderas.

En nuestro sistema democrático, se deben generar competencias, entre ellas la participación ciudadana, las instituciones educativas representan un elemento idóneo para ejercer esta habilidad que se puede traducir en mejoras institucionales.  Los gobiernos estudiantiles, el FEA, el Servicio Comunal, entre otros son elementos básicos del quehacer participativo institucional.  De hecho, los proyectos en Cívica deben generar competencias de trabajo en equipo, lo difícil es lograr en el quehacer educativo llevar a cabo esto mecanismos de participación, donde los estudiantes se sientan partícipes de este proceso. 

Una posición de crítica y debate ante los eventos que se nos presentan en el país, habilidades comunicativas, emocionales, son parte de las competencias que debe promover la materia de Cívica.  La participación en el aula debe darse en un proceso de legítimo respeto a las diferentes ideas.  Lo importante es que los estudiantes puedan expresar sus ideas con libertad y que no sean juzgados por ellas.  Los aspectos que se retoman en el aula, pueden ser dirigidos a problemas comunales donde los estudiantes propongan soluciones a dichas situaciones.


En la medida en que nuestra materia promueva mayor equidad social, respeto a los derechos universales, y aceptación de nuestra sociedad, no con el objetivo del conformismo sino más bien para crear una comunidad más justa.  Estaremos logrando cosas muy positivas con nuestras clases de Cívica.

Ensayo : Ingrid Ramírez

Licda. Ingrid Ramírez Quirós
Unidad Pedagógica Barrio Nuevo
¿Qué es la ciudadanía y cuáles son sus ejes?
La ciudadanía es el deber y derecho que tienen las personas  con la Nación.  Es el deseo que deben tener cada uno de los ciudadanos por la participación activa en lo concerniente al desarrollo político y social, la participación en la comunidad fortalece ese vínculo que debe existir entre el ciudadano y el Estado.
Dentro de esta ciudadanía activa que queremos tratar de desarrollar en nuestras aulas, existen diferentes factores que intervienen para el buen manejo del contexto y que la lectura nos hace reflexionar acerca de ello.
Se considera que desde los hogares es donde surge esa convivencia de paz que se debe lograr en el desarrollo activo de la ciudadanía, pero actualmente esto es muy difícil por diferentes circunstancias no se fomenta la construcción y apego a nuestras costumbres, tradiciones y aspectos relacionados con la ciudadanía, los medios de comunicación  y redes sociales no contribuyen a esa participación, en ocasiones el único apego al país que hay en los hogares son actividades masivas o de índole social – popular como los partidos de la selección nacional o las celebraciones patrias como el 15 de setiembre.
En las escuelas los docentes tratamos de fomentar y construir  la ciudadanía activa, pero es difícil, si los hogares y  la sociedad que cada vez carece más de valores,  actualmente la sociedad es consumista, discriminatoria, clasista y esto hace más difícil nuestra labor pedagógica. Es más complicado concientizar a los jóvenes,  algunos  estudiantes tienen intereses individuales  con respecto a la participan en las diferentes actividades como en los partidos políticos, actos cívicos o desfiles, pero prefieren dejar todo de lado antes de llegar a tener conflictos, ser parte del acoso escolar o luchar en contra de la discriminación y prejuicios sociales.

Estas circunstancias nos llevan a una ciudadanía pasiva que se ve reflejada en el colegio, los jóvenes llegan al conformismo de “así son las cosas y nosotros no podemos cambiarlas” se nota más una actitud individual, critican todo; pero dejan de lado el poder ayudar a construir un mejor ambiente.
Esta ciudadanía pasiva no solo se ve a nivel de los jóvenes, sino también a nivel de nuestra sociedad, se ha vuelto crítica pero no hace nada por mejorar las cosas. No es que no quieran una sociedad más equitativa, segura y participativa, pero no se tiene las vías de comunicación adecuadas para que la población en general participe más activamente.
Con la lectura vemos que existen diferentes ejes temáticos,  pero sabemos que la creación de esa participación activa de la ciudadanía queda gran parte en manos del docente; se pueden hacer diferentes actividades, pero en ocasiones están limitadas por los programas de estudio, por el tiempo, por exámenes y demás aspectos. Las lecciones de educación cívica las cuales solo se enfatizan a nivel de secundaria, son un ejemplo de los espacios en blanco que existen, desde primaria deberían darle la importancia debida para formar más fácilmente criterios en los niños, todos somos ciudadanos, todos debemos tener una opinión acerca de la participación activa de la ciudadanía, que exista una separación etaria para poder ejercer el voto o participar de los aspectos políticos no debería ser un impedimento para que desde la niñez todos seamos parte de una ciudadanía activa.
Los ejes temáticos incluyen aspectos sociales diarios como la convivencia y la paz, la participación democrática y pluralidad, identidad y valoración de las diferencias y nuestro objetivo como docentes es realizar y fomentar espacios donde los jóvenes puedan expresar libremente su opinión, involucrar a las familias, instituciones educativas y a la comunidad.

La participación activa en las aulas es solo el inicio para que los jóvenes reafirmen sus ideas con respecto a la democracia de nuestra sociedad,  se deben incorporar a la participación institucional y publica, comprometerlos con todo lo relacionado en la comunidad y brindar espacios de participación reales, innovar con programas a nivel institucional, colaborar en crear una conciencia de cambio y alejarlos del conformismo social.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Ensayo... Evelyn Marchena

ENSAYO  
   ¿ Que es la ciudadanía y cuáles son sus ejes ? 

PROFESORA DE ESTUDIOS SOCIALES Y CIVICA 
EVELYN MARCHENA ROSALES  
COLEGIO FRANCISCA CARRASCO 

Existen varias formas de entender el término ciudadanía,   en la última década hemos tenido que hacer modificaciones a este  término debido a que la  concepción jurídica es  limitante  y deja a los ciudadanos jóvenes excluidos de algunos derechos. En busca de una concepción más integradora de todos los miembros de la comunidad, vamos afirmar que ciudadanía es la participación activa a las diferentes comunidades a las que pertenecemos (Iglesia – Familia – País –Barrio). 
 Se dan tres atributos a la ciudadanía participación – pertenencia  y derechos  cuando me siento parte de esa comunidad, cuando existe identidad  con mi comunidad  la participación en la toma de decisiones sobre los asuntos comunes del diario vivir se va a dar, ya que esa identidad de pertenecer a mi comunidad me trasciende a crear conciencia de que lo bueno o lo malo que pase en ella me afectara de manera directa. 
Somos seres sociales debemos tener una interacción con otros que están a nuestro alrededor esto hace que debamos tener una convivencia pacífica  donde las diferencias se resuelvan con dialogo o mediación de un tercero neutral. 
Nosotros los docentes debemos intentar forma ciudadanos más activos en todos los campos, cambiar esa apatía colectiva de no involucrarse, claro también se debe entender que esta apatía colectiva de los jóvenes  es una suma de los factores de la sociedad donde les toco vivir, la falta de solidaridad, tolerancia, respeto y de muchos más valores ha hecho una sociedad costarricense realmente apática ante la problemática de  social en general. Se debe propiciar en el aula que los estudiantes puedan expresarse libremente y con seguridad que sean tolerantes ante opiniones diversas y que siempre se busque la toma de decisiones colectivas sobre asuntos que los involucre directamente, seria  hacer en  micro lo que en unos años ellos harán a nivel macro en la sociedad. 
La participación en los centros educativos les dará armas para enfrentarse y poner en práctica la participación en un escenario real, para poder abordar problemas de sus barrios, sus calles o ciudad , se les debe concientizar sobre la importancia de sentirse identificados con sus comunidades cercanas (Iglesia – Familia – País –Barrio) y por supuesto en su participación directa en la solución de los problemas de esta. 



Es importante también concientizar a nuestros alumnos en que las diferencias culturales  no nos dan el derecho para que aparezcan las relaciones de opresión,  motivar los niveles de tolerancia que debemos tener frente a estas diferencias con otras culturas y no cometer imperialismo cultural. 
Se debe luchar contra los anti-valores que han ganado campo dentro de una sociedad costarricense pluricultural. 
Además se debe enfatizar el marco institucional y legal de Costa Rica los cuales promueven la participación ciudadana entendida esta participación como algo activo, dialectico  motivante, conocer de sus múltiples derechos   y  de igual forma  que conozca también de sus deberes para con su comunidad y los suyos. Para poder incidir en las políticas del Estado y manifestarse y defender sus intereses cuando sienta que son agredidos. 
Por último es importante que nosotros como formadores de estos ciudadanos jóvenes  prestemos una especial atención  al proceso electoral estudiantil  de nuestras instituciones para que nuestros alumnos se sientan identificados y sean parte de un proceso que los trasciende que es un mecanismo de participación en la búsqueda de un bien común , además de ser vigilantes de estos gobiernos representativos para poder ser partícipes directos en  las decisiones y en la vigilancia en el proceso de  rendición de cuentas de los representantes elegidos. 

En una democracia es fundamental que el gobierno representativo sea  cuestionado por el pueblo que los designo la ciudadanía debe estar de manera constante en los proceso de elaboración, gestión y acción de las acciones de los que designa para que los gobierne. 

domingo, 4 de septiembre de 2016

Ensayo: ¿ Que es la ciudadania y cuál son sus ejes?

Roselyn Hernández 

Desde los comienzos del ser humano dentro del mundo de los seres vivos,  tuvo la necesidad de sumarse a otros para obtener mayores beneficios, actuando en conjunto para las actividades de caza y recolección, posteriormente formando distintas comunidades o tribus que comenzaron a regirse en un principio bajo la tutela o cuidados del Jefe de Tribu, que era elegido dependiendo distintos criterios o rituales, aunque el factor común y fundamental era la Destreza y Fuerza que éste desarrollaba o representaba.

Esta figura comenzó a actuar como mediadora de conflictos y como quien elegía los destinos de las distintas comunidades, que fueron creciendo cada vez más y más hasta establecerse poblados y ciudades, y es así que comenzó a dejarse atrás el concepto de aldeano o miembro de tribu, para abrirse paso a las definiciones de poblador y ciudadano, conceptos que se mantienen hasta lo que hoy en día es concebido como las sociedades modernas

Planteada en sus elementos constitutivos básicos, la ciudadanía se fundamenta en un vínculo entre el individuo y la comunidad política, en un nexo básico de pertenencia y de participación. Es un pacto de convivencia entre ellos. A partir de él, se establece un acuerdo político entre ambos con base en el cual los integrantes de la comunidad política nacional son considerados y tratados como iguales ante la ley. El nexo establecido es de inclusión igualitaria y contrario a la naturalización de las desigualdades y a las exclusiones entre sus miembros. Con base en el pacto acordado, las relaciones que se entablan entre autoridades y miembros de la comunidad se basan en derechos y obligaciones que están reconocidos y respaldados por principios normativos que se expresan en las constituciones políticas nacionales, las instituciones públicas y las leyes de cada país. Por otra parte, el principio de ciudadanía remite a un orden político deseado que se materializa en distintos grados y que todavía no es efectivo para numerosos miembros de las distintas comunidades políticas nacionales. Es decir, por una parte, muchas de las democracias realmente existentes no crean las condiciones materiales e institucionales para hacer efectiva la ciudadanía. Por otra parte, ella constituye un horizonte, una meta a la que cuanto más se acercan las comunidades de ciudadanos, mayores potencialidades de realización surgen o encuentran. Respecto de la democracia, se trata de una permanente conquista cotidiana y de un orden sin punto de llegada predeterminado, a partir de la acción ciudadana.

Existe la  dimensión civil de la ciudadanía que incluye las libertades individuales de las y los ciudadanos; la libertad de expresión, de circulación, de residencia, de pensamiento y de religión, a la propiedad y a la justicia, a poseer información sobre los asuntos públicos, entre muchos otros. A esta dimensión se le conoce también como derechos civiles.

La dimensión política de la ciudadanía se refiere al derecho de participar en la política de la colectividad a la que se pertenezca. Esta dimensión implica la posibilidad de las personas para definir el tipo de sociedad en la que vive, conservarla o transformarla. Toda persona que posea la ciudadanía tiene derecho y obligación de elegir a sus gobernantes, de ser elegida como gobernante y de trabajar en el gobierno. A esta dimensión se le conoce también como derechos políticos, e incluye también el derecho y el deber de procurar, para sí y para los demás, el goce de estas garantías.

Por otro lado la dimensión social de la ciudadanía es la que alude a la capacidad de cada persona para tener los niveles básicos de vida, individual y colectivamente. Es decir, las y los ciudadanos tenemos derecho a contar con vivienda adecuada a nuestras necesidades; a trabajar y recibir un pago suficiente para vivir de manera digna; al descanso; acceso a obras y servicios públicos como agua potable, electricidad, seguridad; servicios de salud y de educación accesibles y de calidad, y que tomen en cuenta nuestras diferencias culturales; a la alimentación, a la ropa; espacios para recreación y entretenimiento; vivir sin violencia; un medio ambiente sano; respeto a nuestras culturas y formas de vivir; acceso a las creaciones artísticas y a los avances del conocimiento de la humanidad… entre muchos otros. A esta dimensión se le conoce también como derechos económicos, sociales y culturales.

Es así como la base de la ciudadanía será pensar en el otro, en lo común; defender los derechos humanos y estar en continua relación con el Estado del cual hacemos parte. Pero formar para la ciudadanía no depende única y exclusivamente de actores especializados en tales temáticas, ni es tarea exclusiva de la escuela o de la familia.

Formar para la ciudadanía depende de todos. Sin duda, la tarea es conjunta, debe haber un trabajo mancomunado entre la familia y la escuela, pero también con las distintas esferas públicas, ya que cada una proporciona distintos elementos de socialización, y por ende de construcción ciudadana.

Formar para la ciudadanía implica formar mejores personas, actores comprometidos con la comunidad, con la sociedad en general; seres humanos críticos, exigentes y defensores de los Derechos Humanos, promotores y generadores de cambios sociales, propositivos, constructores de paz en los distintos ambientes que frecuentan, es decir, ciudadanos  comprometidos con su país.