El camino a la Ciudadanía Activa
Eddie Soto
El tema de la ciudadanía activa se relaciona directamente con
la calidad de los servicios que brinda el Estado a los ciudadanos, por lo
tanto, se trata de un proceso y no de una situación coyuntural, en el cual,
parte de la población es vulnerable a distintos factores que contribuyen a la
generación de pobreza y exclusión social. En ese sentido, podría asegurarse que
la ciudadanía activa está definida por los mecanismos institucionales y
procesos macroeconómicos que provocan dentro de la sociedad costarricense la
existencia de un segmento de población que no tiene las mismas oportunidades de
desarrollo, de calidad de vida y acceso a servicios básicos, lo que provoca en
consecuencia que la sociedad civil se sume a la resolución de los conflictos
que aquejan a su comunidad.
Desde este punto de vista, la ciudadanía activa se hace
visible en la sociedad costarricense cuando una parte de la población que ve
limitadas sus posibilidades de mejorar su calidad de vida, comienza a
organizarse y luchar por metas comunes a la comunidad cercana en pro de
proyectos como vivienda digna, seguridad comunitaria, mejorar los espacios
verdes, incidir en los centros educativos de educación formal en todas sus
modalidades y niveles, atender las limitaciones en el acceso en los programas
de salud, y la búsqueda de un trabajo
digno con respaldo de las garantías constitucionales.
“El desempeño
negativo se expresa en el aumento de las personas pobres y en la creciente
desigualdad en la distribución de los ingresos entre segmentos de población y
entre áreas geográficas, así como en un mayor desempleo. Los hallazgos de este Informe
reflejan una ampliación de la brecha entre modernización y crecimiento
económico, por un lado, y el acceso a las oportunidades, por el otro. Esto
erosiona la integración social del país, pues la creciente desigualdad en la
repartición de los beneficios del desarrollo levanta barreras cada vez más
difíciles de superar entre grupos y sectores.” (Estado de la Nación, 2012,
P.89)
En consecuencia, el informe de Estado de la Nación llama a
reflexionar acerca de la calidad de vida que está ofreciendo el Estado
costarricense a su población, la cual percibe un deterioro de la atención a sus
necesidades al observar un panorama en el cual se refleja en un sistema
educativo de mala calidad en infraestructura y enseñanza, espacios urbanos hacinados sin acceso a servicios públicos, crecimiento
notorio de precarios, mayor exposición a la violencia, al tráfico humano y al consumo de las drogas, menor oferta de
empleos formales,
Respecto al acceso a la educación, en Costa Rica es un
derecho constitucional garantizado para todas las personas sin discriminación.
Es el gozo de este derecho lo que permitiría contribuir eficiente y eficazmente
para formar personas con capacidad analítica, crítica y proactiva, todos ellos,
elementos importantes en la consecución de una ciudadanía activa. La educación
formal fundamentada en la ciudadanía activa sería un recurso apropiado para
alcanzar el logro de otros derechos humanos y civiles básicos entre ellos: derecho
a la información, a la asociación y a la participación política. Además, contribuye
al mejoramiento de las oportunidades de bienestar familiar, esto permite la
construcción de ciudadanía activa que promueva valores democráticos y de
convivencia pacífica..
“La mayor dificultad
de la economía costarricense es que el modelo prevaleciente, aparte de los
problemas estructurales que ha acarreado, se ha concentrado prioritariamente en
la estabilidad macroeconómica y el crecimiento. Se requiere de una estrategia
paralela que permita que los frutos obtenidos se distribuyan de una forma más
equitativa. Para ello es necesario el reconocimiento de que los beneficios sociales
no se derivan en forma espontánea del crecimiento económico y que, por
consiguiente, se hace imprescindible una participación estratégica y eficiente
del Estado en la generación de los vínculos entre crecimiento económico y
desarrollo humano.” (Arias, Sánchez, Sánchez, 2011, P.87)
Reducir las desigualdades requiere de intervenciones
sectoriales y globales debidamente coordinadas a nivel nacional, regional y
local. Debemos como país atender las desigualdades sociales orientándonos a
mejorar la calidad de vida de los hogares, atendiendo las necesidades de las familias
y brindando las soluciones a las carencias cotidianas de alimento, vestido,
vivienda, educación, trabajo formal y acceso a servicios públicos.
Requerimos como país, un mapeo de la situación real de las
familias que sea capaz de identificar los grupos, sectores, comunidades,
barrios y cantones que requieren atención integral y con la eficacia y
progresividad en el uso de los recursos. Se requiere de acciones coordinadas no
solo a nivel del Estado, sino también a nivel de las organizaciones de la
sociedad civil, las municipalidades y el sector privado. La ciudadanía activa
requiere del empoderamiento de las comunidades con los menores índices de desarrollo
humano, no se trata de escuchar las necesidades, se trata de abrir espacios de participación
política que les permita ser parte de la solución de sus necesidades
insatisfechas, en conjunto Estado y Comunidades realizar la lista de
prioridades comunales; los líderes de la comunidad deben planificar, organizar
y respaldar con trabajo, las mejoras e inversión que el Estado realice en
infraestructura, así como, velar por el correcto uso y racionamiento de los
recursos.
El logro de estos esfuerzos comunales deberá ser dirigido por
las instituciones de atención a las comunidades, que ya existen, como por
ejemplo el Instituto Mixto de Ayuda Social, Caja Costarricense del Seguro
Social, Fondo de Asignaciones Familiares. Deberá existir una fuerte convicción
ética de que los recursos públicos y privados destinados a reducir la pobreza y
mejorar el acceso a los servicios de necesidad básica son determinantes para la
vida de muchas personas. Por lo que la rendición y exigencia de cuentas en la
administración pública de esos recursos deben estar claramente definidas.
Se debe enfatizar en mejorar las condiciones de accesibilidad
a esos recursos por parte de las familias pobres del país, como por ejemplo las
comunidades rurales como Talamanca, Guatuso, Upala, Los Chiles, las áreas
costeras del Pacífico y el Caribe, las regiones socioeconómicas vulnerables Brunca,
Huetar Atlántica, Chorotega y las poblaciones urbanas más pobres y marginadas de
la Gran Área Metropolitana como Alajuelita, Rincón Grande Pavas, Desamparados, La
Carpio, La León XIII, los Diques, Mata de Mora, Blanquillo, Llanos de Santa
Lucía, Proyecto Manuel de Jesús y Vista Hermosa en Cartago.
En conclusión, la ciudadanía activa, es un proyecto político de
desarrollo planificado desde las propias comunidades, con atención a las
familias en riesgo social y aprovechando el material humano comunal con sus
diversos grados de formación académica, experiencia y habilidades de liderazgo comunal.
Se debe acompañar a las comunidades en el crecimiento material y en la
formación educativa asegurando una mejor distribución de los beneficios
producidos y el reconocimiento y protección de todos los derechos sociales,
económicos, políticos que consagra nuestra Constitución Política.
Referencias
Arias Ramírez, Sánchez Hernández, Sánchez Meza (2011) Análisis de la
desigualdad socioeconómica en costa rica. Revista: Economía y Sociedad, N°
39-40 Enero – Diciembre del 2011, pp.73-107
Programa Estado de la Nación. (2008) Decimocuarto Informe Estado de la
Nación en Desarrollo Humano Sostenible. San José, Programa Estado de la Nación.
Programa Estado de la Nación (2012) Decimoctavo Informe Estado de la
Nación en Desarrollo Humano Sostenible. San José, Programa Estado de la Nación.
Compañero me parecieron muy acertados sus aportes, ya que el ser parte de la ciudadanía activa se vuelve en ocasiones en reto.
ResponderEliminarexcelente aporte compañero, muy buen ensayo
ResponderEliminar